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viernes, 4 de octubre de 2013

En 1º4 la clase la dio Bernardo (4 de octubre)

Los reinos romano-germánicos

Hoy vimos las características más destacadas de los reinos romano-germánicos. Estos reinos son los reinos bárbaros, que se establecieron en el territorio del antiguo Imperio Romano de Occidente.

La palabra “germánicos” a muchos de ustedes les sonó familiar, ya que la asociaron con Alemania. Digamos que algunos de estos reinos estaban asentados en el lugar geográfico que hoy ocupa la nación alemana. Además, el idioma que hablan actualmente los alemanes es descendiente del idioma que hablaban los pueblos germanos durante los siglos que estamos viendo (V y VI).

Vimos que no se puede marcar certeramente las fronteras de estos reinos, ya que las mismas cambiaban constantemente. Eran pueblos muy belicosos (guerreros), se peleaban entre ellos y perdían o anexaban territorios. De todas formas si podemos tener claro las zonas que ocuparon los pueblos más numerosos e importantes.
Les dejo unos mapas en donde verán las zonas donde se establecieron estos reinos.






A la cabeza de cada uno de estos reinos se hallaba un Rey, que a la vez era un Jefe Militar. Cada uno de estos reyes consideraban a su reino como una propiedad personal, es decir, podían repartirlo entre sus hijos por ejemplo. Considerar al reino como una propiedad personal es una tradición de estos pueblos, Roma no tenia esta tradición.
El poder de estos reyes se apoyaba en la fidelidad que le juraban sus soldados, y en la fuerza de su ejército. Este juramento de fidelidad también es una tradición germana, por la cual, los soldados acompañaban incondicionalmente a su rey, lo protegían y lo seguían en las guerras. Esta fidelidad se asocia con una admiración y profundo respeto que tenían los soldados por su rey. Dijimos que la base de la riqueza era la tierra, ya que el dinero casi no circulaba. Es por esto que, a cambio de la fidelidad y los servicios militares, el rey les entregaba a sus soldados una parcela de tierra para que pudieran vivir y mantenerse. Dicha tierra venía con colonos que la trabajaban. El juramento de fidelidad duraba toda la vida.
Si alguno de los soldados que habían jurado fidelidad a su rey lo traicionaba, era considerado un traidor. El rey podía quitarle la tierra que le cedió, y además vengarse de esa traición asesinándolo.


Al igual que el colonato en Roma, la relación que unía al rey con sus soldados era una relación de dependencia personal. El rey dependía de sus soldados para ejercer su autoridad de mejor manera y para poder conquistar más tierra. Los soldados dependían de su rey porque gracias a este obtenían tierra y seguridad.

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