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miércoles, 16 de octubre de 2013

En 1º2 la clase la dio Bernardo (16 de octubre)

En la clase de hoy hicimos un repaso, para el viernes próximo que es el escrito. El mismo abarcará las clases del 2 de octubre hasta la del 14 de octubre.

En primer lugar empezamos con la caída del Imperio Romano de occidente. En lugar de él se instalaron nuevos pueblos que fueron ocupando espacios territoriales que ocupaban ya desde hacía un tiempo (desde el siglo III). Estos pueblos formaron reinos dentro del caído imperio. Los más importantes que debemos reconocer son los Francos en el territorio de las Galia, los ostrogodos en la península itálica, los visigodos en la península Ibérica y los vándalos en el norte de África. No fueron los únicos, estos son los que vimos en clase.
Esto produjo, durante el siglo V, que en el territorio del imperio romano de occidente convivieran romanos y bárbaros cada uno con sus culturas. Dichas culturas, al convivir, fueron asimiladas produciéndose una especie de mezcla o fusión entre ambas. De esta manera los romanos adquirieron la cultura de los barbaros y éstos la de los romanos. A este proceso de introducción de la cultura bárbara en roma, y su consiguiente fusión o mezcla con la romana lo llamamos BARBARIZACIÓN.

Vimos que no se puede marcar certeramente las fronteras de estos reinos, ya que las mismas cambiaban constantemente. Eran pueblos muy belicosos (guerreros), se peleaban entre ellos y perdían o anexaban territorios. De todas formas si podemos tener claro las zonas que ocuparon los pueblos más numerosos e importantes.
A la cabeza de cada uno de estos reinos se hallaba un Rey, que a la vez era un Jefe Militar. Cada uno de estos reyes consideraban a su reino como una propiedad personal. Considerar al reino como una propiedad personal es una tradición de estos pueblos, Roma no tenia esta tradición.

Los reyes se vinculaban con sus soldados a través de lazos de fidelidad que le juraban al rey. Es por esto que, a cambio de la fidelidad y los servicios militares, el rey les entregaba a sus soldados una parcela de tierra para que pudieran vivir y mantenerse. Dicha tierra venía con colonos que la trabajaban. El juramento de fidelidad duraba toda la vida.
A partir del siglo VII varios reinos bárbaros como los visigodos y los vándalos son invadidos y conquistados por otros pueblos, concretamente los Árabes.

En el caso de los francos, no solo no fueron conquistados, sino que ampliaron su territorio a través de la conquista. Hablamos de los reyes de la Dinastía Merovingia. Vimos que todos los reyes de esta época tenían un funcionario que se encargaba de muchas funciones, por ejemplo cobraba impuestos, organizaba el ejército del rey. Este funcionario era el Mayordomo. Cada Rey merovingio tuvo un Mayordomo.
El mayordomo tenía un poder enorme, ya que muchos reyes se desligaban de sus funciones gubernamentales, y dejaban que los mayordomos se encargaran de todo. Fue así que el mayordomo del rey Childerico III, llamado Pipino destronó a su rey en el año 751. Antes de destronarlo, Pipino consigue el “permiso religioso” que le concede el Papa para hacerse con la corona.
Pipino es quien inaugura una nueva dinastía, la dinastía de los Carolingios.
El rey más importante de esta dinastía fue Carlomagno. Desde el año 768 Carlomagno fue rey de los francos, hasta que el 25 de diciembre del año 800 fue coronado emperador por el Papa en Roma. De esta manera Carlomagno se sintió el restaurador del Imperio Romano de Occidente.
Para gobernar su imperio, Carlomagno había tomado elementos de la tradición germánica y otros elementos que eran de tradición romana. Empecemos por los elementos de tradición romana.

Carlomagno dividió a su imperio en divisiones territoriales llamadas CONDADOS. Dijimos que en aquellos territorios fronterizos, donde se ubicaban vecinos peligrosos, los condados se llamaban MARCAS. Era un territorio que tenía una función defensiva. Hubo hasta seis marcas en este imperio, y una de las más importantes fue la MARCA HISPANICA, que separaba el Imperio Carolingio del territorio que ocupaban los árabes.
A cada CONDADO lo gobernaba un CONDE, y a cada MARCA la gobernaba un MARQUÉS.
Vayamos ahora a las tradiciones germánicas. Carlomagno era quien nombraba en sus cargos a los condes y marqueses, vinculándose con ellos a través de lazos de fidelidad. No eran elegidos por asambleas ni por votaciones como en roma.
Los condes y marqueses tenían que jurarle fidelidad al emperador, tenían que obedecerlo siempre. A cambio de esta fidelidad y sus servicios, Carlomagno les entregaba tierras.
En la clase de hoy terminamos de ver cómo Carlomagno gobernaba su imperio. Hablamos de unos funcionarios llamados Missi Dominici, que quiere decir enviados del señor. Los Missi Dominici eran inspectores que recorrían los condados de incognito, es decir, los condes que eran vigilados no sabían en qué momento podían estar siendo vigilados. Además también podían recordar o informar a los condes sobre decretos que Carlomagno pudo haber aprobado.
Luego de todo esto informaban a Carlomagno sobre todo lo que habían visto

Hablamos después de la fidelidad, el beneficio y el valor de la tierra
Carlomagno se vinculaba con sus condes y marqueses mediante un juramento de fidelidad. El juramento de fidelidad duraba toda la vida.
Los condes y marqueses recibían un beneficio como retribución por sus servicios al emperador. Carlomagno les cedía una parcela de tierra para que estos condes y marqueses se beneficiaran de lo que aquella tierra les brindaba. No se las regalaba, no se las vendía, se las daba para que la usen.
Por ejemplo si en la tierra había un bosque podían extraer de él madera, cazar pequeños animales, extraer frutos. Si había una aguada podían sacar agua, pescar. Si en esa tierra se construyó un puente para unir dos territorios separados por la aguada, el que ocupaba la tierra podía cobrar “peaje” a quienes tenían que pasar por el puente.


La tierra tenía un valor impresionante en el imperio carolingio. En cada primavera y verano, Carlomagno se disponía a hacer la guerra y conquistar territorio. Carlomagno repartía la tierra para que sus condes y marqueses tomaran los beneficios de ésta. Esta era una forma que tenía el emperador de que sus súbditos estén bajo su dependencia.

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