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miércoles, 21 de agosto de 2013

En 1º4 la clase la dio Carlos (21 de agosto)

En esta clase hemos continuado hablando de la urbanización durante el Imperio Romano. Nos interesamos por las grandes obras de la ingeniería romana. Primero nos detuvimos en las grandes vías o carreteras que atravesaban todo el Imperio. La ciudad de Roma era la capital y el centro de ese imperio y por eso dijimos que “Todos los caminos conducen a Roma”. Vimos que los caminos fueron creados con una finalidad militar, para facilitar el desplazamiento de las legiones a los lugares donde era necesaria su presencia. También dijimos que tenían una finalidad administrativa porque servían para mantener al Emperador y al Senado en continuo contacto con las provincias y para recibir los tributos que ellas enviaban a Roma. También servían para los intercambios comerciales que se vieron enormemente facilitados pues estaban siempre recorridas por carros con mercaderías. Es importante señalar que también cumplían una función política ya que solían llevar el nombre del magistrado que la había diseñado. Por ejemplo: la Vía Apia, construida por el cónsul Apio Claudio; la Vía Emilia, por el cónsul Emilio: Vía Domitia, por el emperador Domiciano y así sucesivamente.

Este el mapita de los deberes, se los muestro aquí para que puedan verlo más claramente:

Los caminos romanos eran obras de ingeniería muy eficientes y se asemejaban mucho a nuestras modernas rutas. En la siguiente imagen podemos ver como se construían esos caminos que constaban de cuatro capas de diversos materiales que le daban una resistencia impresionante. ¡Varias de ellas siguen existiendo después de más de 2.000 años!



Luego nos detuvimos en las obras de ingeniería que los romanos construyeron para cubrir las necesidades de Roma y las otras grandes ciudades del Imperio. Una solución genial para las grandes construcciones fue el empleo del “arco de medio punto” que tomaron de los antiguos etruscos. El arco permitía construir estructuras muy grandes y sólidas a la vez tales como puentes, acueductos, anfiteatros, palacios y arcos de triunfo. Pero los romanos no se quedaron allí, sino que unieron varios arcos entre sí y crearon la “bóveda de cañón”, que se sigue usando en la arquitectura moderna.



Pero acaso el logro más impresionante haya sido la unión circular de varios arcos para crear el domo o bóveda radial que permite cubrir grandes espacios sin necesidad de columnas. Aquí les dejo una imagen de la bóveda del Panteón romano, vean lo hermosa e imponente que es:


Un grave problema de la ciudades era el abastecimiento de agua limpia a los habitantes, que en el caso de Roma superaban el millón. El río Tíber ya resultaba insuficiente para cubrir las necesidades de tanta población y por eso se hacía necesario traer el agua desde lugares más lejanos tales como ríos, lagos y montañas. Para ello se construyeron conductos artificiales llamados “acueductos”.



Roma llegó a contar con once acueductos y llegaron a tener más de 60 km de longitud. El agua se transportaba por gravedad, es decir que los acueductos tenían una leve pendiente para que fluya el agua hacia el lugar de destino. Una vez allí se vertía a un gran depósito y luego se distribuía en fuentes públicas donde la gente la sacaba. Como no había grifos, el flujo de agua no podía detenerse y por eso se construyeron alcantarillas o cloacas que llevaban al río más cercano el agua sobrante.
Como pueden ver, los romanos fueron grandes ingenieros y arquitectos y dejaron obras que aún hoy asombran al mundo. En la próxima clase nos vamos a ocupar de las diversiones públicas y vamos a conocer el Coliseo, el Circo y las Termas. Los espero.

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