Google+ Followers

viernes, 5 de octubre de 2012

En 1º4 la clase la dio Bruno (23)


En la clase de hoy hablamos de las características más destacadas de los reinos romano-germánicos. En primer lugar, lo que explicamos fue la relación entre el Rey o Jefe militar y sus soldados. Hicimos un esquema en el pizarrón que pudiera explicar un poco esto.
Los soldados admiraban muchísimo a su jefe: este representaba la valentía, el poder, su pueblo. Por lo tanto, lo adoraban y le declaraban FIDELIDAD. Esta palabra nos cuesta un poco, pero lo que tenemos que tener claro es que implica ser FIEL A OTRA PERSONA, comprometerse con ella, ser LEAL. En el caso de los soldados, la fidelidad pasaba por acompañar al jefe en buenos y malos momentos. Si algún otro jefe lo atacaba, ellos lo defendían. Si el rey quería conquistar un reino vecino, ellos lo acompañaban.
Por otro lado, dijimos que la base de la riqueza es la tierra, y la forma que encontraba el rey de recompensar la  fidelidad de sus soldados, era a través de otorgarle posesiones. Esas tierras no eran para que las trabajaran, sino para que vivieran dignamente. En las posesiones de tierra había ya colonos, por lo tanto era trabajada por ellos.
Además de esto, el Rey es el dueño del reino. Si considera que alguno de los soldados a los que había dado tierras, lo traicionaba, entonces era considerado un traidor, se le quitaba la tierra, podía llegar a vengarse de su traición con la muerte. Era una sociedad muy insegura y violenta.
El reino de los francos reunía en un principio estas mismas características. El rey dueño de todo y muchos soldados que lo seguían. Pero había un problema. Era una minoría, ya que en el territorio había muchos romanos y tuvieron que pensar en estrategias para integrarlos y poder llevarse lo mejor posible. Los romanos más adinerados se vincularon pronto con los más importantes líderes francos. Los romanos más pobres siguieron siendo colonos, sin que cambiaran sus condiciones de vida de forma importante.



Un hecho que generó importantes consecuencias fue la acción de Clodoveo de transformarse al cristianismo. Otros reinos no lo eran, y los francos corrían con la ventaja de aceptar la religión de los romanos.
A pesar de los intentos de Clodoveo de poder establecer una única autoridad para todo el reino, y extender sus fronteras, sus sucesores volvieron al inicio. No pudieron consolidar el poder.
Los siglos VI y parte del VII están marcados por el caos. Las distintas regiones se gobiernan solas, no necesitan del rey. Los asesinatos son constantes: muchos conspiraban para matar a los reyes, eso que en clase denominamos intrigas de palacio… comunes también en los períodos más inestables del Imperio romano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario