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viernes, 3 de octubre de 2014

La gran crisis del siglo III (2) (3 de octubre)

En la clase de hoy continuamos hablando sobre la crisis del siglo III y llegamos a sus peores aspectos.

Queríamos saber qué hicieron los emperadores para agravar aún más la situación, y entonces hablamos primero de la cuestión de los impuestos. En el fondo su poder dependía de cuanto dinero tuvieran, y eso dependía de la producción y los impuestos que pudieran recaudar. Eso ya lo habíamos visto la clase pasada.
Hoy hablamos de que, como tenían menos dinero porque había menos producción tuvieron la idea de subir los impuestos, cobrar un porcentaje más alto. Esto resultó el lo opuesto de lo que se proponían. Algunos productores se negaron a pagar (en realidad, no podían hacerlo) y otros simplemente dejaron de producir porque estaban verdaderamente agobiados por la situación. Algunos se refugiaron en monasterios, otros se fueron al ejército, otros trataron de hacer una nueva vida en otro lugar, otros se unieron a bandas de ladrones y salteadores.

Entonces intentaron otra solución, que tampoco resultó y contribuyó a agravar más la crisis. Decidieron devaluar la moneda. En aquella época las monedas eran de metal precioso (oro o plata) y valían por sí mismas (no como nuestros billetes y monedas). Para devaluarlas las derretían y les agregaban un metal menos valioso, como el cobre o el plomo. En un primer momento, el emperador resolvía el problema porque tenía más monedas para pagar a los soldados o para comprar las provisiones para el ejército, pero luego, como esas monedas contenían poco metal precioso, había que entregar más monedas que antes para comprar una cosa. Esto provocó una inflación de precios, que se sumó al proceso de carestía que habíamos visto la clase pasada, relacionado con la disminución de la producción de alimentos.

Finalmente, hablamos de la ANARQUÍA MILITAR.
En esas circunstancias, era comprensible que el prestigio del emperador se viera muy disminuido. No podía proteger al imperio del ataque de los bárbaros, tampoco podía garantizar la seguridad interna, la alimentación...
Entonces sucedió que, primero en algunas regiones y luego por todos lados, grupos de soldados empezaron a proclamar emperadores a sus jefes militares porque los veían como una autoridad efectiva en la lucha contra los bárbaros. Esos nuevos emperadores gobernaban una región tal vez no muy extensa, y lo que sucedió con la mayoría de ellos fue que duraron poco en sus cargos y murieron violentamente. Eso sucedió también en la propia Roma.
Es por esto que los historiadores denominan a este período ANARQUÍA MILITAR, porque no se sabía efectivamente quien gobernaba el imperio romano en esa época. Había una gran confusión y caos en este sentido, que se agregaba al problema de la inseguridad, el hambre, la carestía...
En clase comentamos que entre los años 235 y 284 hubo al menos 74 emperadores que gobernaron sucesiva o simultáneamente en el imperio romano, de los cuales solo 4 murieron de muerte natural.

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