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miércoles, 8 de octubre de 2014

Constantino y el Dominado (8 de octubre)

En la clase de hoy continuamos hablando del reinado de Constantino. Hablamos de su relación con el cristianismo. Durante la época del Alto Imperio, y también durante la crisis y durante la época de Diocleciano y la tetrarquía el cristianismo no era una religión permitida en el imperio romano. Los cristianos eran perseguidos y muchas veces condenados a muerte de maneras diversas: crucificados, echados a las fieras en el circo (como el Coliseo) o abandonados en lugares inhóspitos. Sin embargo, el cristianismo ganaba cada vez más fieles, a pesar de estas circunstancias adversas.

Constantino fue el primer emperador en no perseguir al cristianismo. En el año 313 promulgó un edicto (el EDICTO DE MILÁN) que con su firma, decía que el cristianismo no sería más una religión perseguida. Algunos testimonios antiguos cuentan que antes de una batalla muy importante para él, porque si triunfaba quitaría un enemigo del camino y aumentaría su poder, Constantino vio como una cruz brillante en el cielo. Para él eso era una señal, y como triunfó, decidió que esa religión sería permitida en el imperio. Muchos de sus soldados se convirtieron prontamente al cristianismo. Él no lo hizo sino hasta que sintió la muerte muy cercana.


Hacia el final de la clase hablamos de la situación de las fronteras, que se barbarizaban rápidamente. Esto quiere decir que había cada vez más grupos de bárbaros viviendo dentro del imperio, con el acuerdo de las autoridades romanas. Algunos hasta llegaron a formar parte del ejército, pues en esa época había poca gente dispuesta a ser soldado romano.
En la clase próxima continuaremos hablando de esto y veremos qué pasó con los que vivían en las ciudades.

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