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lunes, 3 de septiembre de 2012

En 1º4 la clase la dio Bruno (18) (3 de setiembre)


En la clase de hoy concluimos lo que quedó pendiente de la clase anterior sobre el culto doméstico y vimos algunas cosas relacionadas con los caminos.

El culto doméstico para los romanos era sumamente importante. Si bien no era practicado por todas las familias, sino que era una característica de las familias más adineradas, se hacía con mucho cuidado. Descuidar este culto a los antepasados podía traer consecuencias negativas para el hogar. Par analizar este aspecto, leímos el siguiente texto.

Un culto doméstico:

El padre, pater, es el principal sacerdote de este culto, por lo tanto su poder como jefe de familia revestía un carácter sagrado. El culto principal era a sus antepasados que recibían el nombre de manes. Cumplir con los ritos implicaba tranquilizar estas almas y convertirlos en genios benefactores del hogar. Si se olvidaban estos deberes, podían convertirse en fantasmas denominados larvas, que atormentaban a los miembros de la familia. El símbolo principal del culto era el fuego del hogar que, siempre encendido, se encontraba en un pequeño altar. Allí se hacían pequeñas ofrendas como vino, leche o pan.

Por supuesto, el rol más importante en este caso, lo cumple el pater de la familia. Esto quiere decir que no sólo tenía amplias potestades sobre sus hijos y esposa, sino que además ese poder tenía un carácter sagrado. El culto se dirigía a mantener satisfechos a los antepasados, que cuanto más prestigiosos fueran, mejor para el renombre de la familia. Pero si no se cuidaba el culto, estos antepasados podían volverse negativos para el hogar, atormentando a los miembros de la familia.

¿Cómo era este culto? En todas las domus existía un altar que se dedicaba a esto. Allí había siempre una llama encendida que representaba a la familia. Tenía un valor simbólico muy importante, como la llama de las ciudades griegas, las polis, que cuando se trasladaron a nuevos territorios, se llevaron sus llamas representativas. En el altar donde ardía ese fuego se hacían ofrendas. Cada vez que la familia se reunía a comer, se dejaba a los “manes” un poco de vino, leche o comida. Los más humildes dejaban pan.

“Todos los caminos conducen a Roma”


Lo siguiente que vimos fueron los caminos. Los caminos romanos gozaron de mucha fama en la Antigüedad, incluso hasta la actualidad. Era caminos o calzadas, hechas de piedra que comunicaban a la capital con los rincones más alejados del imperio. Estos caminos llevaron mucho trabajo pero fueron muy útiles. Incluso dieron trabajo a muchas personas que se encontraban desempleadas.






¿Por qué eran tan importantes los caminos?

En un imperio tan grande como el romano era necesarios tener siempre controladas las fronteras, que ante el mínimo descuido, podía ser invadida. Entonces los caminos fueron muy útiles para trasladar las tropas, que debían moverse constantemente de un lugar a otro.

Por otro lado, su uso era más extenso, y lo más interesante de estos caminos es que permitían todo tipo de comunicaciones, desde productos agrícolas hasta cultos diferentes.

La economía del imperio fue diferente al período republicano. Principalmente, las producciones agrícolas más comunes a Italia, como la vid y el olivo se intenaron trasladar a otros lugares y se logró con éxito. Tanto la vid como el olivo resultaron atractivos en zonas donde la tierra era más fértil que en Italia y la producción creció enormemente. Sin embargo no fue en beneficio de todas las provincias. Las provincias orientales comenzaron a producir de forma más barata y de mejor calidad, por lo tanto los romanos que vivían en Italia se empobrecieron enormemente. A pesar de esto no hubo innovaciones en la agricultura. Algunos emperadores se esforzaron por evitar la ruina económica de Italia y fomentaron los cultivos de cereales como el trigo. Sin embargo el hambre siguió siendo frecuente.

Por otro lado, la industria no tuvo grandes cambios. Se siguieron usando los mismos modelos para todo y las mismas herramientas. En el caso de la cerámica que se producían en Roma y otras ciudades de Italia, fueron copiados los modelos pero de forma más barata, si tantos detalles y de menor calidad. En esto se especializaron las Galias e Hispania. Por otro lado produjeron gran atracción los artículos de oriente, como sus telas. El lino era muy codiciando.

Además no podemos olvidarnos de la importancia de los esclavos. Los caminos servían para trasladar animales y esclavos de unos lugares a otros. Como la producción agrícola se hacía casi sin excepciones en grandes latifundios, los esclavos eran la principal mano de obra.

El comercio también se hizo hacia fuera del imperio, especialmente por mar. Era muy importante el comercio al norte de Britania con las poblaciones locales. Lo mismo sucedía con los pobladores de los alrededores del Mar Caspio y Mar Negro.

Sin embargo el comercio exterior más llamativo era con las zonas que actualmente ocupan China y la India. Esos lugares, a los que había llegado sólo Alejandro, fueron atractivos puntos de comercio para los romanos. Allí podían comerciar artículos exóticos que sólo usaban los ricos. Estos productos podían ser: perfumes, incienso, telas (muselinas). Era muy codiciados y sus precios altísimos.

Por último, algo muy importante. Por los caminos no sólo se transportaban productos materiales, sino que también circulaban nuevas ideas, religiones o corrientes filosóficas con las que los romanos quedaron fascinados. Con estas nuevas creencias que provenían principalmente de Oriente, a los romanos les sucedió algo similar a Alejandro, les encantó. Por lo tanto en la capital circulaban muchos cultos orientales o filosofías griegas, como el estoicicismo y el epicureísmo sin que los emperadores se enojaran por eso, algunos emperadores como Marco Aurelio eran partidarios de estas filosofías. Generalmente a los romanos no les molestaron las distintas religiones sino que la contrario, se apropiaban de algunas cosas, eran muy abiertos. Salvo algunas excepciones, en que emperadores como Nerón se enfadaron y prohibieron su culto a los judíos y cristianos.

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