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jueves, 7 de noviembre de 2013

Ayuda para el trabajo que hay que entregar el viernes (4) (7 de noviembre)

Podría ser que los turistas les preguntaran algo, o que ustedes quisieran contarles... acerca de cómo vivían en el castillo.

Lo primero que hay que saber es que en el castillo vivían muchas personas: vivía el señor feudal con su familia, que podía incluir además de esposa e hijos a otros familiares como hermanos, primos, sobrinos, cuñados, etc. Todas estas personas tenían a su vez servidores personales, como niñeras, damas de compañía. También había personas que se encargaban del mantenimiento del castillo, de hacer la comida, de conseguir el agua y el vino, de limpiar, de conseguir leña y encender el fuego, de encender las velas cuando oscurecía, de reparar los muebles o las ventanas, o las puertas, o lo que fuera necesario. En algunos casos también había músicos y bufones (actores que hacían reír a la gente durante los banquetes, o en ratos libres).
Por otra parte, como el castillo tenía fines militares, dentro de él vivían muchas personas relacionadas con la guerra. Estaban las huestes del señor, que eran soldados que lo acompañaban a la guerra y lo protegían, estaban los que cuidaban y entrenaban a los caballos, estaban los que preparaban las armas (como espadas, lanzas o ballestas) y los elementos defensivos como cascos, escudos, corazas, etc. que llevaban los guerreros.

Atención a lo siguiente: el párrafo anterior tiene muchísima información. Tomen una hoja de papel y hagan un diagrama, un esquema, algo que les permita visualizar los diferentes grupos de personas, y las actividades que realizaban. Es lo más práctico para que puedan hacer un trabajo mejor.

Ahora vamos a recordar algunas cosas que seguramente van a llamar la atención de los visitantes al feudo:
no se usaba el vidrio, de manera que las ventanas eran de madera. Ya saben la diferencia con las condiciones que tenemos ahora con las ventanas de vidrio.

Otra cosa que tienen que recordar: era muy difícil disponer de colorantes para las telas, de manera que la mayoría era del color de la fibra natural. La ropa que ven, ya sea para los señores como para los siervos, no era blanca, ni negra, ni roja, ni azul, ni celeste, ni verde... era mayormente en variaciones del color marrón, más bien en tonos claros.

Ya hemos hablado de que no tenían azúcar como la nuestra, y muchas veces tampoco tenían sal, porque era muy difícil de conseguir. Los alimentos que preparaban eran diferentes a los nuestros. En verano, todo estaba caliente, y en invierno, todo estaba frío. No había heladeras, ni ventiladores. Tampoco había, en la mayoría de los casos, la posibilidad de calentar... una taza de leche o un plato de sopa.

Finalmente, sus compañeros de viaje pueden estar interesados por las cuestiones relativas a la higiene. Tienen que explicarles que hay una gran diferencia con el tiempo actual, porque es otra época. Pueden contarles respecto de las formas que tenían de higienizar el cuerpo, bañarse, bañarse en casa junto al fuego, bañarse en el río... También era muy diferente la eliminación de los desechos humanos cotidianos... ya hablamos de eso en clase, y seguramente algo van a preguntarles los turistas, tanto en el castillo como en las casas de la aldea.

Ah, no se olviden de mencionar la capilla de la aldea y la del castillo. Para ellos era muy importante porque todos eran cristianos y necesitaban tener cerca un sacerdote para la misa, para los bautismos, los casamientos, y también para cuando moría una persona.

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