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martes, 11 de noviembre de 2014

Los deberes para el lunes

Mañana les entregaré una hoja a cada uno con estas dos tareas. Es un trabajo importantísimo, primero porque tiene valor de escrito mensual y segundo porque aquellos estudiantes que hagan un trabajo verdaderamente completo, prolijo, esforzado, bien pensado... bueno, no tendrán que hacer la parte domiciliaria de la prueba semestral (repetiré la nota de este trabajo para promediar con el trabajo presencial)

Deberes para entregar el lunes 17 de noviembre. Tiene valor de escrito mensual.

1. Busca en el cuaderno o en el blog las características de los reinos romano-germánicos. Luego, apoyándote en este texto escrito por el historiador Franz Maier debes ejemplificar cada una de esas características con las situaciones narradas en el texto. Puedes ilustrar el texto si lo deseas.
La historia política del reino merovingio a finales del siglo VI venía siendo determinada por las crueles luchas dinásticas. La falta de normas precisas para la sucesión creó una situación dramática en una casa real, donde dominaban las pasiones incontroladas, los excesos y la brutalidad.
Con la muerte de Clotario I en el año 561, terminaba un corto período de unificación. De sus 4 hijos, Cariberto, el rey de Paris, había muerto en 567, Gontrán (561-592) quedó como soberano de Orleans y Borgoña, al margen de los acontecimientos. En la escena política dominaban el rey de Austrasia, Sigiberto I (561-575), con residencia en Metz y el rey de Neustria, Chilperico I (561-584), con residencia en Soissons; sus mujeres Brunilda y Galsuinda eran hermanas y procedían de la casa real de los visigodos. Gregorio de Tours ha dejado un tremendo retrato del Chilperico, donde no faltan los rasgos terroríficos. Fuera de su amante, Fredegunda, solo le interesaban dos cosas: la expansión del área de su soberanía a costa de sus hermanos y el atesoramiento de la mayor riqueza posible. En cuanto a la elección de los medios no era muy refinado: aumento de impuestos y recaudación brutal, multas fortísimas en dinero contra la rica nobleza y venta de las sedes episcopales a quienes ofrecían más por ellas. Todo ayudaba a llenar su caja. Junto a la avaricia casi patológica y refinada hipocresía política, aparecían en él rasgos originales: Chilperico era un rey merovingio que compuso poesías latinas, amplió el alfabeto en cuatro letras por real decreto y desdeñó la doctrina trinitaria como insensatez antropomórfica.
La lucha por la soberanía en el reino franco comenzó con el misterioso estrangulamiento de Galsuinda. Sigiberto consiguió éxitos políticos y militares contra Chilperico en una campaña de castigo contra él. Pero, en el momento de su triunfo Fredegunda hizo que lo asesinaran con un puñal envenenado (575). Brunilda fue hecha prisionera, pero consiguió escapar. Durante los 30 años siguientes ejerció una influencia dominante en la política merovingia como reina de Austrasia, al principio como regente, hasta el año 595, en nombre de su hijo Childeberto II (575-595) de solo 5 años de edad. Ella era una persona carente de escrúpulos, que logró durante decenios defender a Austrasia contra los intentos de conquista de Chilperico (asesinado en 584) y al mismo tiempo refrenar la oposición de la nobleza contra su persona. Cuando su nieto Teodoberto II (595-612), coronado rey de Austrasia por decisión de ella se levantó contra su abuela, movió a su hermano Teuderico II (595-613) a aplastar esta insurrección. Teudeberto fue entregado en el año 612 a Brunilda, quien lo eliminó. Al morir también Teuderico II, un año después, Brunilda intentó unificar los reinos de Austrasia y Borgoña bajo el mando de su bisnieto Sigiberto II, que contaba con 12 años de edad. Pero en ese momento se produjo la rebelión abierta de la nobleza de Austrasia bajo la dirección del obispo de Metz y del mayordomo de palacio Pipino. Con ayuda de Neustria, Brunilda fue hecha prisionera junto al lago Neuchatel, y durante tres días sometida a tormento para finalmente morir arrastrada de la cola de un caballo en 613.

2. El texto que sigue también ha sido escrito por el historiador Franz Maier. Debes hacer de cuenta que puedes hablar con él y hacerle preguntas, que responderás copiando fragmentos del texto. La nota que saques en este ejercicio tiene que ver con las preguntas que le hagas y con cómo se ajustan a las respuestas elegidas, no con las respuestas en sí, que es el propio texto de Maier.

El verdadero malestar de la época no se debía a la situación política interior, oscura y sangrienta, sino a la política exterior (íntimamente ligada a aquella); el acontecimiento decisivo, por sus efectos en la nueva estructuración política del mundo mediterráneo, fue el enfrentamiento con los pueblos invasores. La expresión ‘invasión de los bárbaros’, en sentido cásico, como ataque de germanos y hunos al imperio, da una idea limitada de un acontecimiento, que suele englobarse en un fenómeno migratorio general, que afectaba a toda la región de los Balcanes y que amenazaba también al imperio desde otros puntos.  […]
La desintegración del Imperio Romano de Occidente, en el choque con las tribus invasoras, se inició con la ofensiva de los germanos orientales. […] El último acto del drama se desarrolló en Italia. Aquí, como en cualquier otra parte en que se encontrasen las tribus germánicas, el ejército se había convertido en un factor autónomo, que apenas si tomaba ya en consideración al último emperador romano y lo que quedaba de su administración. Cuando el gobierno de Rávena negó una concesión de tierras al ejército, las tropas aclamaron como rey a su comandante en jefe Odoacro. Este conquistó Ravena y depuso a Rómulo Augústulo (476). […]
La invasión de los bárbaros transformó las tierras comprendidas entre el Danubio, Escocia y el Sahara. En lugar de un imperio mediterráneo unitario apareció un sistema político pluralista; un mundo de estados constituido por los estados germánicos, sucesores del imperio de Occidente, y por el imperio bizantino. El resultado de este proceso de transformación, que duró más de cien años, no es tan claro como pudiera parecer visto desde nuestro tiempo. Hubo momentos en que el destino parecía incierto; momentos, hacia la mitad del siglo V, en que parecía posible que, bajo la presión del imperio de los hunos y de los vándalos, la evolución histórica pudiese tomar caminos totalmente distintos. Pese a todas las situaciones extremas locales y temporales, el enfrentamiento de los germanos con el mundo romano no revistió nunca un carácter catastrófico, ni siquiera en occidente. Ciertamente, aceleró una evolución que ya venía en marcha. Sobre el suelo del viejo imperio subsistían los elementos de la cultura romano-tardía, de su estructura social y económica y, en parte, de su organización administrativa. […] 

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